Cómo explicarle a un niño qué es un psicólogo

Cómo explicarle a un niño qué es un psicólogo

Hay ocasiones en las que es necesario acudir al psicólogo con nuestro hijo por diferentes causas y se nos plantean dudas sobre cómo comunicárselo al niño, en qué momento y en qué consiste una consulta. Explicarle y anticiparle correctamente qué es un psicólogo (adaptado a las necesidades del niño) hará que el niño comprenda y asuma la situación de buen grado. Por ejemplo, si tu hijo tiene dificultades de aprendizaje, podremos explicarle que el psicólogo al que vamos a ver, nos facilitará herramientas y trucos que le permitirán cumplir sus objetivos de manera más eficaz, con menor dificultad y sentirnos más competentes.

Es importante que, antes de la primera cita, se informe al niño sobre dónde va y con

quién, (la importancia de la anticipación), siendo honestos con él. Si normalizamos la situación de acudir un psicólogo, ellos lo naturalizarán de manera sencilla.

Asimismo, no debemos escatimar en hacer entender al niño, al joven o al adolescente que un psicólogo es una persona especialista en ayudarnos en todo lo que necesitemos, donde su objetivo será siempre el mayor bienestar posible. Que, además, se trata de una persona amable y sonriente, interesado por lo que le interesa al propio niño, y que además no grita, no se enfada ni echa broncas puesto que intentará entenderlo y ayudarlo en todo momento. Dependiendo de las necesidades de intervención, podrán jugar, dibujar, hablar, compartir, leer, etc.

Que comprenda que un psicólogo le ayudará a resolver dificultades y/problemas, a sentirse bien, a averiguar qué le pasa para poder solucionarlo y darle herramientas y estrategias para lograrlo. Que nos explicará a los padres qué podemos hacer para que todo en su entorno le permita sentirse mejor y que le apoyará en las decisiones que tomen entre ambos para estar mejor en su día a día (con nosotros los padres, en el colegio/instituto, con los amigos, con los estudios, etc.).

Cómo explicarle a un niño que va a ir al psicólogo

Un buen consejo para los niños de menos de 5 años es mencionar al psicólogo por su nombre de pila. Concierta una cita gratuita con Ludocrea para que el niño compruebe lo agradable que es la visita y pierda temores en un lugar en el que se sentirá cómodo.

A partir de los 5 años podremos decirles que se trata de una persona que se dedica a ayudar a la gente, alguien diferente y divertido con el que hablar y jugar y recordarle que vamos a un lugar donde ya han ido anteriormente muchos niños.

Después de los 7 años se le puede explicar más a fondo que se trata de un trabajador profesional que ha estudiado para saber cómo ayudar a los niños con el objetivo de buscar el mayor bienestar.

En cuanto a en qué momento contárselo, depende de las necesidades de cada niño. Las profesionales de Ludocrea realizan historias sociales con imágenes donde muestran, a través de fotos, dibujos y/o pictogramas, dónde van a ir, con quien, cuanto tiempo, y para qué.

Dependiendo de las necesidades, se lo podemos anunciar el mismo día y evitarles preocupaciones previas o hacerlo un par de días antes para que puedan ir anticipando, y preparándose para en caso de tener dudas, poder resolverles las preguntas que se les presenten.

Sé claro con tu hijo y dile que el psicólogo le ayudará a llevarse mejor con sus amigos o con los nervios que pasa antes de ir al colegio/instituto. Díselo de forma optimista haciéndole ver que es una persona simpática y divertida y que sabes que otros niños que han ido antes han salido muy contentos.

De forma calmada y en un ambiente tranquilo se le cuentan las razones por las que es bueno que vaya al psicólogo (dependiendo siempre de sus propias necesidades individuales), porque es experto justo en resolver esa dificultad que el niño tiene. También puedes enseñarle fotos o la web de Ludocrea para que pueda ir más preparado y en confianza.

Preguntas que hace un psicólogo a un niño

Dependiendo de las preocupaciones de los padres y de las características de cada niño, se pueden realizar diversos tipos de evaluación.

Una entrevista del psicólogo con el niño o con el joven adolescente puede ser de manera estructurada. En este modo de entrevista se le hacen una serie de cuestiones diseñadas previamente y en un orden concreto e inmodificable.

Si la entrevista es semiestructurada, el psicólogo prepara una serie de preguntas, pero con la posibilidad de modificar o introducir nuevas cuestiones, así como omitir algunas de las que estaban previamente decididas.

Una tercera opción es una entrevista abierta. En ella no se establece ningún tipo de guion y se deja al niño que se exprese con más libertad, sin que sea necesario recurrir a las preguntas de los otros modelos de consulta.

Una cuarta opción, y tras haber hablado anteriormente con los padres y el niño, es pasar una evaluación psicológica estandarizada, es decir, mediante pruebas de evaluación específicas donde deben realizarse diferentes tareas, contestar a diversas preguntas, etc.

Las preguntas pueden que se abordan en cada sesión, suelen ser distintas de acuerdo con la finalidad de la entrevista. Un ejemplo de las cuestiones generales de presentación son: “¿Quién es pepito?” “si no te conociera de nada y tuvieras que describir cómo eres, ¿qué dirías?”, “con lo que consideres bueno y no tan bueno de ti. ¿qué es lo que mejor se te da hacer o lo que más te gusta hacer?” “¿en qué te gustaría que te ayudase? ¿qué es lo que más te gusta en tu día a día, y lo que menos?”.

Aunque lo primero que solemos hacer en nuestras consultas de psicología infantil es preguntar al niño o al adolescente sobre a qué le gusta jugar o divertirse, y jugamos con él para establecer un clima de confianza y un buen enlace terapéutico. A través del juego observamos muchos aspectos importantes como la tolerancia a la frustración, los intereses, los periodos atencionales, habilidades motrices etc.

Le explicamos al niño que estamos aquí para ayudarle en lo que necesite, con el objetivo de que sea más autónomo, o feliz, o que se sienta capaz, o que le cueste menos estudiar… (dependiendo del motivo de consulta).

La estructura de una consulta psicológica infantil o juvenil suele seguir unas pautas:
Evaluación inicial para poder fijar los objetivos. Una vez establecidos los objetivos que queremos alcanzar, se crea un plan de intervención ajustado e individualizado.

Nos adaptamos al desarrollo del niño. Las evaluaciones, el tipo de intervención y los objetivos se adaptan a su ciclo evolutivo puesto que, de no ser así, será complicado que mantenga una atención activa durante mucho tiempo. La forma de dirigirnos a ellos tiene que ser con frases simples y un vocabulario claro y cercano.

Otro aspecto importante es generar un ambiente cálido y seguro. Es imprescindible crear un clima de confianza y empatía donde el niño, el joven o el adolescente se sienta respetado, valorado y libre para expresar sus pensamientos y sus sentimientos. También es importante recordar el respetar los momentos de silencio y los propios tiempos del niño.

La comprensión y utilización del lenguaje (no solo el verbal) es crucial con ellos, puesto que, no todos los niños tienen las mismas capacidades cognitivas, los mismos recursos lingüísticos o la misma forma de procesar la información.

Aplicar el juego durante las sesiones permite que el niño abrace un clima de confianza, el cual a edades muy tempranas es más eficaz que cualquier otro tipo de intervención. Concierta una primera cita gratuita de psicología en Ludocrea.

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