Cuándo llevar a un niño al psicólogo según su comportamiento

Cuándo llevar a un niño al psicólogo según su comportamiento

Muchos padres se cuestionan sobre cuándo llevar a su hijo al psicólogo. Alertados por comportamientos que distan de ser los esperados en un niño, sopesan el recurrir a ayuda profesional externa.

Lamentablemente siguen existiendo prejuicios sociales sobre llevar al niño al psicólogo y esto a veces desemboca en obviar las señales de alarma desembocando en problemas mayores y más complejos por no haber acudido a tiempo a un profesional.

Los niños pasan por difíciles etapas durante su desarrollo. Sobre los 3 años florecen las rabietas y la negación, consideradas como “desarrollo esperado” por los profesionales. Sin embargo, estas conductas pueden empezar a ser preocupantes cuando se mantienen en el tiempo o son muy intensas.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo del niño está marcado por diversos factores, entre ellos el contexto, el temperamento, etc., pero estando atentos a las señales.

Por ejemplo, empatizas con frases como “mi hijo no me escucha, no se gira cuando le llamo”, “mi hijo juega solo, le cuesta hacer amigos” o “mi hijo no me mira a los ojos, no sonríe”, estas son señales de alerta que podrían tener que ver con autismo. Aunque esto no sea una patología ni una enfermedad, podría tratarse de una neurodiversidad, es decir una forma diferente de procesar y por este motivo siempre es una buena opción contar con la ayuda de un psicólogo infantil. Otras señales de posible autismo serían “mi hijo abre y cierra puertas o cajones”, “mi hijo alinea y apila las cosas”, “a mi hijo le molestan los ruidos y se tapa los oídos”.

O por ejemplo, si te identificas con afirmaciones como “mi hijo se enfada mucho”, “mi hijo tiene grandes/fuertes rabietas”, “no tolera la frustración”, “mi hijo me desafía”, “no me hace caso” o “mi hijo no sabe controlar los impulsos”, entonces posiblemente estas actitudes se correspondan con alertas de rabietas y también en este caso convendría contactar con un profesional especializado en psicología infantil.

Cómo convencer a mi hijo para que vaya al psicólogo

En primer lugar, es normal que te preocupes por la reacción de tu hijo al anunciarle que vais a acudir al psicólogo, y es lógico que no sepas el modo de explicárselo correctamente. Si estás buscando un profesional que te ayude con esto, concierta una cita gratuita con Centro Ludocrea y te resolverán todas tus dudas.

Entra dentro de lo esperado el que el niño se enfade, se niegue o no comprenda la situación, pero aun así es importante que seas sincero con tu hijo. Otras veces el niño acepta con normalidad la noticia, pero para cualquiera de estos casos es recomendable seguir unos consejos para manejar la situación de la mejor manera.

Es importante que, antes de la primera cita, se informe al niño sobre dónde va y con quién, siendo honestos con él. Si normalizamos la situación de acudir un psicólogo, ellos lo naturalizarán de manera sencilla.

En los casos de niños de menos de 12 años no es necesario explicárselo con demasiada antelación puesto que puede provocarle cierto agobio. Es suficiente con decírselo el día antes y contarle que la función de un psicólogo es de ayudarnos y apoyarnos cuando nos sentimos mal, tristes o enfadados.

Si el niño es mayor de 12 años hay que ser muy sutil puesto que si perciben obligación pueden responder con rechazo. Debemos involucrarnos junto a él en el problema y explicar que vamos a encontrar juntos la solución y el profesional con el que nos sintamos más cómodos.

Para ello encuentra un momento de tranquilidad y evita hacerlo en las situaciones en que tu hijo pueda estar cansado o nervioso. Tampoco es buen momento si estás enfadado con el niño puesto que percibirá la noticia de la terapia como un castigo.

Sé natural e implícalo en el deseo de mejorar. Como cada familiar y cada niño son únicos, consulta con las profesionales de Ludocrea para que puedan asesorarte.

Es positivo que incidas en que un psicólogo nos ayudará con nuestras preocupaciones y resolverá nuestras preguntas. También nos enseñarán a mejorar nuestras habilidades y que todo lo que hable con él es un secreto y no nos lo contará a los padres, sin el permiso del niño.

Recuerda que si has llegado satisfactoriamente hasta este punto es gracias a las señales que te han hecho preguntarte cosas como: “mi hijo tiene manías y obsesiones” o “mi hijo es muy nervioso”. A continuación de dejamos algunas frases que podrían resultarte familiares y que con ayuda de un profesional de la psicología infantil podrían resolverse o mejorarse: a mi hijo le cuesta estudiar, mi hijo tiene problemas con amigos, a mi hijo le cuesta hacer nuevos amigos, mi hijo tiene muchas rabietas, a mi hijo le cuesta relacionarse, mi hijo tiene miedos, mi hijo no presta atención, a mi hijo le cuesta estudiar, a mi hijo no se le entiende cuando habla, mi hijo no pronuncia bien, mi hijo se mueve mucho, mi hijo no entiende lo que lee, mi hijo no quiere comer, mi hijo no tolera la frustración, a mi hijo se le olvida lo que aprende.

¿Te suenan? En ese caso te aconsejamos que contactes con nuestro equipo para disfrutar de una primera consulta de psicología infantil gratis.

Qué hacer si mi hijo sigue sin querer ir al psicólogo

Muchas veces ocurre esto. El niño no quiere ir a psicólogo quizás porque no sabe muy bien qué es o que hace y puede generar desconfianza y miedo. Algunas de las expresiones que escucharás en los niños más mayores serán cosas como “me da vergüenza”, “no sirve para nada” o “no quiero contarle cosas a un desconocido”.

Vamos a detallar las razones más comunes por las que un niño se niega a ir al psicólogo:
Piensa que no necesita ayuda. Cree que sus cosas puede solucionarlas por él mismo y esto puede conllevar a que la situación empeore.

Tiene miedo de ser juzgado: piensa que el psicólogo le señalará o le echará la bronca. Hay que explicarle que no es así y que podrá expresarse con toda libertad.
No quiere hablar con un extraño: contar sus sentimientos a un desconocido no es fácil. Debemos decirle que un psicólogo es un profesional en escuchar y ayudar.

Estas son las pautas que debemos seguir si nuestro hijo no quiere ir al psicólogo:
Díselo de manera natural, sin darle transmitirle preocupación, como cualquier otra cita cotidiana. Eso hará que el niño normalice la situación y no piense en el psicólogo desde el miedo.

Busca un momento relajado en que estéis todos en un entorno de tranquilidad. Sugiere y no obligues. Es frecuente que, si los niños se niegan a ir, tengamos la tentación de imponerles nuestra decisión, pero esto solo creará incertidumbre y malestar. El objetivo es que entienda que le va a ayudar.

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