¿QUÉ ES EL AUTISMO (TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO, TEA)?

El Autismo, o Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), se refiere a una amplia gama de diferencias cualitativas en el desarrollo caracterizadas por desafíos en la interacción social, en la comunicación y en los comportamientos, intereses o actividades repetitivos y/o restringidos.

El TEA es una condición dentro de la neurodiversidad, donde cada persona es única e irrepetible. Sabemos que en las personas con autismo se dan conductas similares tanto de comportamiento como de intereses y actividades repetitivos para hacer frente a cambios inesperados.

El Trastorno del Espectro del Autismo suele detectarse en la infancia, de ahí la importancia de comenzar a estimular lo antes posible en dificultades que estén relacionadas con lo personal, lo social o lo académico. Sin embargo, hay ocasiones en las que, hasta que las demandas del entorno no superan las capacidades del individuo, no se observa sintomatología propia de esta condición hasta avanzada edad.

CARACTERÍSTICAS NUCLEARES DEL TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO (TEA)

Por lo general, el Trastorno del Espectro del Autismo se observa desde inicios tempranos (antes de los 2 años), donde los niños tienen más dificultades para regular su comportamiento. Al ser una forma diferente de entender, procesar y ver el mundo, estas diferencias no deben considerarse como problemas que necesiten arreglarse o curarse, puesto que se trata de variaciones neurobiológicas, es decir, simplemente diferentes.

El Autismo no es una discapacidad, ni una patología, sino una condición dentro de la neurodiversidad, donde cada persona es única e irrepetible.

Sin embargo, sabemos que en las personas con autismo se advierten conductas similares entre ellas, pero donde cada uno tiene su propia identidad e individualidad.

Podemos identificar algunas características frecuentes dentro del TEA (son ejemplos ilustrativos, pero no exhaustivos):

Alteraciones cualitativas en la reciprocidad socioemocional

  • Acercamiento social diferente y dificultad en la conversación en ambos sentidos (recíproca).
  • Disminución en intereses, emociones o afectos compartidos.
  • Dificultades en iniciar o responder a interacciones sociales.

Alteraciones cualitativas en la interacción social

  • Comunicación verbal y no verbal poco integrada.
  • Diferencias en el contacto visual y en lenguaje corporal.
  • Alteraciones en la expresión facial y la comunicación no verbal (poca utilización de gestos, contacto visual inusual, etc.)
  • Dificultades en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones.
  • Dificultades para compartir juegos o para hacer amigos.
  • Puede parecer tener menor interés por otras personas.

Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades

  • Movimientos, utilización de objetos o habla de manera repetitiva (p. ej., estereotipias como aleteo, balanceo, deambulación, movimientos repetitivos de manos y brazos alineación de los juguetes, repetición de palabras/frases, palabras o frases atípicas o excesivamente maduras para su edad).
  • Intereses restringidos y/o inusuales: intereses que pueden excluir otros, que pueden parecer raros, o que están de manera desproporcionada.
  • Dificultades en los cambios de rutinas.
  • Insistencia en la monotonía y angustia frente a cambios (pequeños o no).
  • Patrones de pensamiento rígidos (poco flexibles).

Hiper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales:

  • Pueden o buscar sensaciones de manera intensa o constante, o bien rechazarlo y evitarlo.
  • Fascinación visual por las luces o el movimiento.
  • Indiferencia aparente al dolor/temperatura.

PAUTAS PARA PADRES DE NIÑOS CON TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

El Autismo no solo le afecta al niño/a sino también a todo su entorno y a su familia. Por ello, es importante entender y prepararse como padres para saber cómo poder afrontar las diferentes experiencias del día a día.

Las personas con neurodiversidad funcional (autismo, TDA/TDAH, dislexia) interpretan, experimentan, interactúan y sienten el mundo de forma diferente y única, por lo que lo relevante entonces, es entender esta forma diferente de procesar la información donde el objetivo final será siempre la mejora de la calidad de vida de la persona y su familia.

Algunos consejos son:

  • Utilizar un lenguaje claro y conciso que se adapte a su nivel de lenguaje.
  • Favorecer la anticipación de actividades, eventos, etc., utilizando una agenda o una pizarra para explicarle las rutinas que va a tener durante el día de manera visual.
  • Organizar y estructurar el día a día, delimitando por ejemplo los diferentes espacios de la casa por rutinas (comer en la cocina, ver la tele en el salón, etc.).
  • Planificar los cambios y anticiparlos.
  • Darle al niño/a la oportunidad de comunicarse (que pueda pedirnos un juguete, incentivar a que nos pida una comida o juguete que le guste, etc.).
  • Establecer un rincón o espacio de relajación en casa que le ayude a regularse.
  • Utilizar apoyos visuales o auditivos (por ejemplo, con canciones, objetos, etc) para los cambios de actividades, ya que las transiciones pueden generar malestar.
  • Ser cariñosos y respetuosos, pero también firmes y poner límites.

PRIMEROS SIGNOS O SEÑALES DE ALERTA

Si sospechas que tu hijo puede tener TEA, lo primero que debes hacer es consultar con un profesional.

Normalmente, estos son los síntomas que apreciaremos, según la etapa del niño:

Entre los 12 y 24 meses

  • El niño parece que no escucha o no se gira cuando se le llama por su nombre.
  • No señala para pedir ni para enseñarte algo que le interesa
  • El pequeño no mira a los ojos.
  • No imita acciones ni gestos.
  • Se ríe sin motivo aparente.
  • Juega solo o parece tener menos interés por los otros.
  • Empezó a decir palabras, balbuceos y sonidos pero ahora ya no lo hace.
  • Abre y cierra puertas, cajones o le gusta girar cosas, mirarlas de reojo, etc.
  • Parece que juega de manera diferente con los juguetes o muestra interés por partes del juguete (como girar las ruedas del coche).

A partir de los 24 meses

  • Muestra intereses “obsesivos”, “restringidos”, es decir, muy específicos y con necesidad de realizarlo muchas veces seguidas.
  • El niño se muestra irritable ante los cambios.
  • Se balancea, gira sobre sí mismo o tiene movimientos “extraños” de manos y brazos.
  • Le cuesta entender los sentimientos y pensamientos de los demás.
  • Repite palabras o frases constantemente.
  • Dice palabras muy por encima de lo esperado para su edad, o, por el contrario, no usa frases simples.
  • Estados de ánimo o reacciones emocionales poco habituales.
  • Utiliza pocos o ningún gesto (como señalar, decir hola con la mano, etc.).
  • Alteraciones sensoriales (reacciona de manera excesiva o no reacciona ante ruidos, luces, olores, texturas, alimentos, etc.).

CÓMO SABER SI MI HIJO FORMA PARTE DEL ESPECTRO AUTISTA/QUE HACER ANTE LA SOSPECHA DE UN POSIBLE TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Una de las mayores dificultades en la realización de un diagnóstico, es la de establecer los limites respecto a otros trastornos del desarrollo donde algunos síntomas muestran cierto solapamiento conductual.

Las dificultades más críticas probablemente se encuentran para diferenciar el Trastorno del espectro del Autismo (TEA), de los Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL) y de la Discapacidad Intelectual.

Para ello, es importante valorar de una forma efectiva y profunda las conductas y competencias que reflejan los criterios diagnósticos desde distintas áreas y de manera exhaustiva.

  • Exámenes médicos y genéticos.
  • Valoración otorrinolaringóloga.
  • Evaluación exhaustiva desde las áreas de psicología, logopedia y terapia ocupacional (con amplio conocimiento sobre el TEA).
  • Evaluación del perfil sensorial desde el área de Terapia Ocupacional.
  • Valoración psiquiátrica.

En el Centro de Desarrollo Ludocrea contamos con la formación en pruebas específicas como el ADOS-2 y el ADI-R así como de pruebas específicas para valorar el perfil cognitivo, las fortalezas y desafíos en la adaptación, evaluación del área comunicativa, motora, evaluación del perfil sensorial, etc.).

LA EVALUACIÓN EN LUDOCREA

La evaluación es fundamental para la creación y diseño de un programa de trabajo con objetivos enfocados en todos los contextos.

El fin de esta evaluación es mejorar las habilidades del niño, adaptar el ambiente a sus necesidades y prestar apoyos al entorno escolar, familiar y social.

Hay diferentes fases en la evaluación:

  • Evaluación de la capacidad cognitiva y otras funciones cognitivas: mediante pruebas que estén validadas con población española en la medida de las posibilidades y que tengan buenas propiedades psicométricas.
  • Evaluación de la comunicación y el lenguaje: se evaluarán las habilidades del pequeño para la comprensión, conversación, discurso o la vocalización, así como la modalidad comunicativa (gestos, símbolos, imágenes), la funcionalidad del lenguaje, el contenido y el contexto.
  • Evaluación del desarrollo social y emocional: en esta área es importante valorar sus habilidades socio-emocionales, la atención conjunta, las habilidades mentalistas y teoría de la mente, etc.
  • Evaluación de la conducta adaptativa, de intereses y actividades: en esta área se valoran las posibles barreras que producen dificultades a la hora de adaptarse a su entono, así como los elementos que pueden favorecer la adaptación.
  • Evaluación del perfil sensorial: se valora el proceso de integración sensorial, es decir, el proceso neurológico que nos permite dar sentido a nuestro mundo, al recibir, registrar, modular, organizar e interpretar la información que llega a nuestro cerebro desde nuestros sentidos. Para conocer el perfil sensorial tendremos en cuenta los diferentes sistemas perceptivos (visual, auditivo, gustativo, olfativo, táctil, vestibular, propioceptivo).

INTERVENCIÓN EN TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

Dentro del Tea, al tener una forma diferente de entender, procesar y ver el mundo, las dificultades no deben considerarse como problemas que necesiten arreglarse o curarse, puesto que se trata de variaciones neurobiológicas, es decir, simplemente diferentes.

Sin embargo, lo que sí debemos trabajar son los elementos que generan malestar y dificultan las oportunidades de aprendizaje, socialización y desarrollo personal entre otros.

Debemos de tener en cuenta que, no existe una única modalidad de intervención, todo dependerá de las necesidades del niño/a y/o adolescente.

Lo que sí existen son unas bases comunes sobre las que trabajamos en Ludocrea:

  • Modelo centrado en las personas con TEA y sus familias.
  • Plan de Apoyo Individualizado.
  • Apoyo conductual positivo.
  • Intervención especializada (desde diferentes disciplinas) en las distintas áreas involucradas en el desarrollo (interacción, comunicación, juego, etc.).

Se trabajarán distintos objetivos (adaptados a las necesidades individuales de cada niño y familia) según la disciplina a través de materiales, recursos y metodologías, para lograr entre otros:

  • Fomentar el desarrollo social y comunicativo.
  • Desarrollar competencias adaptativas, cognitivas y emocionales que aumenten su flexibilidad, regulación y bienestar.
  • Aportar herramientas, apoyos, modificación de ambiente que reduzcan las barreras.
  • Brindar apoyo e información adaptada e individualizada a las familias y profesionales.
  • Ampliar los intereses y las habilidades propias.

En Ludocrea, nuestros profesionales trabajan para poder atender todas las necesidades y dificultades de los niños y sus familias, así como los desafíos relacionados con la comunicación, la socialización, la regulación emocional y el aprendizaje.

La primera consulta telefónica es gratuita. ¡Te esperamos!

 

 

 

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