¿Qué es tener TDA? Déficit de atención en Niños

¿Qué es tener TDA? Déficit de atención en Niños

Hoy en día, muchos de nosotros nos preguntamos qué es el TDA o el TDAH, pues bien, las siglas TDA, corresponden a Trastorno por Déficit de Atención y TDAH a Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Tanto el TDAH como el TDA son una condición, donde el TDA se caracteriza por una significativa desatención, pero sin presencia de síntomas hiperactivos.

El TDA es un trastorno de carácter neurobiológico que aparece en la infancia y se manifiesta en los niños en aspectos como: dificultades para mantener la atención, control de impulsos, dificultades emocionales, entre otros. La detección y atención temprana es de gran importancia para prevenir posibles dificultades en los niños (a nivel emocional, social y/o académico, principalmente)

Cabe destacar que, a pesar de ser denominado trastorno, tanto el TDA como el TDAH no son problemas o déficits que necesiten de ser revertidos o curados, sino una forma de interpretar, procesar, sentir, interactuar y experimentar el mundo de manera diferente y única.

Qué es el TDA en niños

Los niños con TDA y con TDAH muestran diferencias en el desarrollo neurológico, donde, por falta de adaptaciones necesarias y falta de recursos y/o herramientas efectivas, pueden presentar conductas problema y llegar a generar dificultades a la hora de relacionarse, a la hora de tener un buen rendimiento escolar o a la hora de autorregular sus emociones, puesto que para el niño es complicado organizar y planificar su comportamiento o ver donde tiene que poner el foco de atención. Esto provoca que se distraiga con facilidad y que dé lugar a dificultades en el aprendizaje durante la infancia o adolescencia.

Por lo general, este tipo condición se suele detectar a partir de los siete años, puesto que se considera que, hasta los 6 años. Sin embargo, existen algunos signos de alerta que pueden ser detectados en etapas más tempranas. Hay que tener en cuenta que no todos los niños presentan las mismas dificultades, es decir, dependiendo de la persona, podemos encontrar estos desafíos en mayor o menor medida.

Las personas con neurodiversidad funcional (autismo, TDA/TDAH, dislexia.) interpretan, experimentan, interactúan y sienten el mundo de forma diferente y única.

Por eso, cuando los especialistas nos explican qué es TDA o TDAH en niños, comenzamos a tomar consciencia de lo importante que es trabajar con las emociones y sensaciones, la accesibilidad del entorno, la autodeterminación de calidad en todos los contextos. De esta manera, estaremos impulsado su proceso de internalización, dejarán de funcionar mediante estímulos externos y comenzarán a aprender a hacerlo a través de objetivos personales. Estos procesos, herramientas y adaptaciones dependerán de las características individuales del niño/adolescente (edad, fortalezas, intereses, necesidades, etc.) donde el objetivo último será siempre la mejora de la calidad de vida de la persona y su familia.

Síntomas del TDA y características

Las características de los niños con TDA son variadas, pero comúnmente, todos están relacionadas con dificultades en la atención y dificultades para regular su conducta ante las distintas demandas. De hecho, lo que se suele observar son dificultades para mantenerse concentrados en una misma actividad durante largos periodos de tiempo, por lo que cambian de tarea con frecuencia, e incluso muchas veces dejan inconclusas las actividades.

En términos generales, los niños que presentan TDA se caracterizan por:

  • Parecer desorganizados y tener dificultades para concentrarse en una sola tarea.
  • Dificultades para mantener y focalizar la atención.
  • Parecer muy distraídos y perder y/o olvidar rápidamente las cosas, sobre todo si no las han entendido bien (a veces puede parecer que no escuchan).
  • Dejar inconclusas sus tareas y cometer errores debido a la baja reflexividad.
  • Tener problemas para mantenerse centrado en tareas, juegos o conversaciones largas.
  • Evitar o postergar las tareas que requieren un esfuerzo mental, como los trabajos escolares o actividades domésticas y de la vida diaria.
  • Perder sus objetos con facilidad,como el material escolar, llaves, libros, gafas, etc.
  • Parecer ausentes y ensimismados.
  • Dificultad para entender y ejecutar las instrucciones.
  • Pueden ser impulsivos.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Mostrar mayor lentitud en la ejecución de tareas motoras y cognitivas.
  • Falta de coordinación y planificación motora (por ejemplo, a la hora de vestirse, de escribir, a la hora del baño, etc.)
  • Dificultad a la hora de procesar estímulos y para llevar a cabo una respuesta adecuada a ellos.

Muchos padres y madres se preguntan cómo ayudar a su hijo a que controle determinadas conductas o a que tome decisiones de una manera más reflexiva, valorando detenidamente las consecuencias de sus acciones.

Debemos entender que, en muchas ocasiones, detrás de las rabietas, la rebeldía, los desafíos o la negatividad, se esconden unas emociones gestionadas incorrectamente debido a una falta de reconocimiento, de comprensión, de planificación, de organización o bien de autorregulación.

Podemos establecer ciertas pautas para padres de niños con TDA:

  • Crear rutinas diarias para ayudar al niño/a a saber qué tiene que hacer en cada momento y estructurar el ambiente.
  • Establecer límites y normas claras para ofrecerle seguridad (desde el respeto).
  • Ser preciso, concreto y claro, transmitiendo una sola instrucción.
  • Secuenciar las actividades/objetivos. Puedes usar apoyos visuales o guías que demuestren cómo se debe realizar cada tarea.
  • Guiarle y ayudarle dándole apoyo (escuchar, no interrumpir, utilizar un tono de voz adecuado al contexto y sin gritos, comprensión y validación de emociones etc.).
  • Enseñar lo que sí puede hacer y cómo en lugar de lo que no.
  • Aceptar y expresar sentimientos y emociones.
  • Ayudarle a incrementar su autonomía y su autoestima.
  • Facilitarle la realización de sus deberes/tareas escolares: dividir las tareas escolares, fomentar su lenguaje interno (autoinstrucciones), impulsar su motivación y ayudarle a ser más flexible.

Cómo saber si tienes TDA

Por lo general, el TDA y el TDAH se observan desde inicios tempranos, donde los niños tienen más dificultades para regular su comportamiento. Al ser una forma diferente de entender, procesar y ver el mundo, estas diferencias no deben considerarse como problemas que necesiten arreglarse o curarse, puesto que se trata de variaciones neurobiológicas, es decir, simplemente diferentes. Sin embargo, lo que sí debemos trabajar son los elementos que generan malestar y dificultan las oportunidades de aprendizaje, socialización y desarrollo personal entre otros.

Si no se abordan desde el momento en el que se genera dificultades, éstas pueden arrastrarse hasta la edad adulta. Por eso, si hay una mínima sospecha de que su hijo pueda tener TDA, debe contar con la ayuda necesaria para dar con el diagnóstico y una adecuada intervención.

Los profesionales de nuestro centro le realizarán una adecuada valoración (en base a sus necesidades, fortalezas y debilidades). Esta evaluación es fundamental para saber si el niño presenta TDA y para proporcionar una intervención multidisciplinar adecuada, a nivel individual, familiar y educativo, recibiendo el asesoramiento necesario para establecer pautas y adaptaciones necesarias.

La valoración por parte del psicólogo es necesaria para descartar otros factores que puedan estar agravando o incidiendo en las dificultades. La valoración psicopedagógica, psicológica y/o de terapia ocupacional incluye pruebas necesarias para recoger información del entorno del niño, como, por ejemplo, de la familia y la escuela, así como toda información relativa a la vida del niño, su desarrollo, alimentación, autonomía, habilidades sociales, regulación emocional, etc.

Con todos esos datos y la valoración de nuestros profesionales, se establecerá el punto de partida para una intervención que reduzca y eliminen las barreras para el bienestar, la adaptación y la calidad de vida de las personas con diversidad funcional y sus familias.

Causas del TDA

El origen del Trastorno por déficit de atención con o sin e hiperactividad (TDA/TDAH) se desconoce hoy en día con exactitud y sugieren que no existe una causa única. Parece darse en respuesta a la interacción de diversos factores entre los que encontramos:

  • Factores genéticos: la herencia juega un papel fundamental en el desarrollo del TDA/TDAH, pues, los niños con padres, hermanos o familiares directos con esta condición tienen más probabilidades de desarrollarlo.
  • Los factores ambientales y psicosociales: el consumo de tabaco y/o alcohol durante el embarazo y el TDA/TDAH en los niños está relacionado, y el estrés, la ansiedad materna durante el embarazo también.
  • Factores neuroquímicos: alteraciones en los circuitos cerebrales y desequilibrio en los neurotransmisores.

Tratamiento del DTA según cada caso

El tratamiento para TDA depende del caso de cada niño, por lo que para identificar las necesidades es necesario realizar una primera evaluación desde todas las áreas que acontecen al desarrollo. Sin embargo, es habitual la intervención psicológica y pedagógica de profesionales que le ayuden a entrenar sus habilidades cognitivas, emocionales y sociales, así como el razonamiento y la atención, etc. Y la intervención desde el área de Terapia Ocupacional, que busca la mejora de componentes como la psicomotricidad, la conciencia corporal, la autonomía y la regulación entre otros.

Es importante que los profesionales también orienten a la familia y los educadores del menor, de esta forma, trabajarán en equipo para mejorar las capacidades del niño. El trabajo conjunto Familia- Escuela- Especialista/s es fundamental para el éxito de la intervención.

Por otra parte, hay que explicarle al niño qué es lo que le sucede, de esta forma, rebajará sus niveles de malestar y mejorará su autoestima.

En algunos casos, las terapias se complementan y requieren de tratamiento farmacológico, siempre pautado y supervisado por el médico especialista.

TDA y TDAH: principales diferencias

Muchas personas dan por hecho que TDA Y TDAH es el mismo concepto, pero, ¿hablamos de lo mismo? La respuesta es no.

Son trastornos que pertenecen a la misma categoría, sin embargo, cada uno de ellos tienen unas manifestaciones diferentes.

Atendiendo a las siglas TDA, sabemos que significan: Trastorno por déficit de atención, Trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Por lo tanto, vemos que son dos variantes de la misma neurodiversidad y que la diferencia más característica es esa: la hiperactividad.

Dentro del TDAH, hay tres subtipos:

  • Predominante Inatento.
  • Predominante Hiperactivo/Impulsivo.
  • Predominante Combinado.

En realidad, lo correcto es hablar de TDAH, e identificar el subtipo (inatento, impulsivo o combinado), pero durante los últimos años, se ha usado la denominación TDA o TDAH, para hacer distinción entre los niños que presentan impulsividad e hiperactividad y los que no.

Si hacemos una comparativa de entre TDA Y TDAH, teniendo en cuenta los síntomas citados de los niños con TDA, podemos observar que las características más destacables de los niños con TDAH son:

  • Dificultad para estar quieto y concentrarse en algo. Les suele costar mantener todo su cuerpo relajado. Necesitan un constante movimiento (están moviendo los pies, mordiéndose las uñas, correteando, etc.).
  • Normalmente les supone un gran esfuerzo acabar algo que le suponga un reto (a no ser que le motive especialmente).
  • Le cuesta organizar y planificar con un orden las tareas y pueden llegar a dejar la actividad al poco rato de haber empezado, o incluso mostrar dificultad para empezarlas.
  • Cuando habla se cuesta seguir una conversación recíproca por dificultades como no poder esperar su turno, interrumpir con facilidad a los demás, dejar una conversación a medias, o hablar en exceso pareciendo no tener un objetivo fijo.
  • Dificultad para prestar atención a más de una tarea/actividad/estímulo a la vez.
  • Es muy impaciente y le cuesta mantenerse sentado.
  • Su impulsividad le lleva a precipitarse en la mayoría de sus acciones (actuar antes de pensar).
  • En comparación, con los niños TDA, puede presentar mayor dificultad en el control de la conducta y de los impulsos.
  • Mayores dificultades para establecer relaciones sociales debido a su carácter impulsivo.

En las conductas de los niños con TDA y los niños TDAH, encontramos en común que a ambos les cuesta mantener la atención, seguir una rutina, entender órdenes o seguir unas pautas, y la principal diferencia radica en la impulsividad y la necesidad de movimiento.

En Ludocrea nuestros profesionales trabajan para poder atender todas las necesidades y dificultades de los niños y sus familias, así como los desafíos relacionados con la comunicación, la socialización, la regulación emocional y el aprendizaje.

La primera consulta telefónica es gratuita ¡Te esperamos!

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